domingo, 11 de enero de 2009

algo que habitualmente no hacia

Amaneció un día como tantos otros, la rutina invitaba a comenzar, pero él sentía no querer hacerlo, él quería cambiarlo cansado ya de siempre lo mismo, quería algo nuevo, lo necesitaba.
Se levanto de su cama, extendió las sabanas y se dirigió a tomar una ducha, algo que habitualmente no hacia. Luego de la ducha se a decir ¡hoy puede ser!; desayuno y salio a la calle.
Despilfarraba alegría, buen humor, camino hacia la parada de colectivos sonreía y saludaba a todos sus vecinos, algo que habitualmente no hacia, mientras esperaba el transporte urbano (viejo y vulgarmente conocido como “el bondi”) concordó una cita con su amigo entrañable para un café a la tardecita. Llego el bondi, subió y con su extraña algarabía se ubico al lado de una muchacha, la miro y pensó en entablar conversación, se animo y exclamando ¡que hermoso día! Rompió el hielo y comenzó a hablarle, algo que habitualmente no hacia, la muchacha le respondía algo tímida y desconfiada muy concisamente, con frases claras y cortas, pero esto a el mucho no le importaba siguió conversando igual de animado que al principio pues su buen humor y algarabía seguirían intactos el resto del día…

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